domingo, 23 de junio de 2013

Propuesta de comentario. Renacimiento.

Dulce soñar y dulce congojarme de Juan Boscán

Dulce soñar y dulce congojarme,
cuando estaba soñando que soñaba;
dulce gozar con lo que me engañaba,
si un poco más durara el engañarme.
Dulce no estar en mí, que figurarme
podía cuanto bien yo deseaba;
dulce placer, aunque me importunaba
que alguna vez llegaba a despertarme.
¡Oh sueño, cuánto más leve y sabroso
me fueras, si vinieras tan pesado,
que asentaras en mí con más reposo!
Durmiendo, en fin, fui bienaventurado,
y es justo en la mentira ser dichoso
quien siempre en la verdad fue desdichado.


 1.- Los sonetos suelen tener una estructura muy bien definida en la que se diferencian una presentación, habitualmente realizada en el primer cuarteto, el desarrollo del tema, que tiene lugar en el segundo cuarteto y la conclusión que se inicia en el primer terceto y se recoge y sintetiza en el segundo. Formalmente también aparece esta división estructural. Analiza el sentido que tienen entonces la anáfora y el poliptoton de los cuartetos y la antítesis y el paralelismo sintáctico en los tercetos.

Efectivamente en los cuartetos aparece una anáfora (repetición una o varias palabras al principio de un verso): la palabra “dulce”. También en el primer cuarteto distinguimos dos poliptoton  (figura literaria de repetición que consiste en utilizar varias formas de la misma palabra cambiando sus morfemas flexivos): “soñar”/”soñaba”/”soñando” y “engañaba”/”engañarme”.
En los tercetos aparecen otras dos figuras: el paralelismo sintáctico en los dos últimos versos, “…en la mentira ser dichoso/…en la verdad fue desdichado.”; y varias antítesis “…leve…/…pesado…” “…mentira/… verdad …” “…dichoso/… desdichado.”
Con esto el autor enfrenta realidad y sueño, verdad y engaño, dolor y placer, felicidad y congoja. Compara lo feliz o dichoso que se siente mientras duerme y sueña, con lo infeliz o desdichado que es en la realidad. Y habla de lo poco que dura la felicidad y el placer, como los sueños.

2.- Explica el sentido de este soneto de Boscán


Yo pienso que se trata de un poema amoroso y en él quiere contraponer las dos caras del amor, una el lado dulce, aunque efímero, que solo se encuentra en nuestra imaginación, en cómo nos gustaría o soñaríamos, que fuera y cómo querríamos que durara, y otra el lado amargo, que es la realidad: el amante desdichado que en sueños se siente dichoso.

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